Apareció dentro, en mí, como pájaro,
anidando el nido armado y amado.
Ella y yo afuera dos seres extraños
pero semejantes en su mismo árbol.
Siempre en mañanas escucho su canto
y yo feliz ,canario enamorado,
la respondo a ella con mi melodía.
Comienzo a escribirle a ella poesía.
Un deleite, un placer en mis sentidos,
escuchar como piola, oír como ríe,
solamente a aquel pájaro específico
siempre que a su humor rojo desafíe.
Mas sé que su belleza el canto amaine
cuando no la tenga a ella en mi presente
pues en guerra puede que espada envaine
para lograr a ella:¡Eres mi amante!
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